Los integrantes de ese resguardo, ubicado en la Serranía del Perijá, decidieron manifestarse a través de representantes por considerar que hubo “presuntas manipulaciones sistémicas y falta de coordinación interna en el Ministerio del Interior”, al punto de generar un “un crítico vacío de poder institucional en el Resguardo Indígena Socorpa”.
En un texto enviado a los medios de comunicación, el pueblo Yukpa dijo que lo ocurrido puso en riesgo la seguridad jurídica de la comunidad y vulneró la autonomía territorial. “La crisis estalló tras la expedición de la Resolución 260 de 2025, un acto administrativo que, según revelaron comunicaciones internas de la propia entidad, fue producto de una irregularidad técnica sin precedentes que ignoró el hecho de que un juez, tanto en primera como en segunda instancia, ya había fallado a favor de la designación de Adolfo Enrique Garcerant Fernández como autoridad legítima”, se lee en el texto.
También se lee que en un correo oficial de la Coordinación de Investigación y Registro (GIR) demuestra que al parecer el sistema de información indígena (SIIC) “fue presuntamente manipulado por un funcionario para registrar a una autoridad distinta sin las consultas debida, lo que derivó en un caos administrativo que descabezó la representación legal del resguardo a pesar de los mandatos judiciales existentes”, es decir, quedó sin sustento el cargo de Adolfo Enrique Garcerant Fernández como Cabildo.
A continuación, se publica el resto del texto enviado por el pueblo Yukpa: “Al emitirse una resolución basada en datos alterados y contraria a las sentencias, el Ministerio admitió haber generado un escenario de incertidumbre jurídica que paralizó los trámites fundamentales y la interlocución oficial de los Yukpa. Para intentar subsanar este error, la Dirección de Asuntos Indígenas emitió finalmente la Resolución 272 del 31 de diciembre de 2025, reconociendo que la entidad excedió sus funciones registrales y alteró indebidamente la situación administrativa de la comunidad. Aunque esta nueva decisión restablece la vigencia del registro de agosto de 2022 y mantiene en el cargo a Adolfo Enrique Garcerant Fernández —ratificando lo ordenado previamente por los jueces— el episodio deja al descubierto la fragilidad institucional y la falta de supervisión en el manejo de los registros de autoridades étnicas, donde incluso las órdenes judiciales fueron vulneradas por fallas internas del Ministerio”.
