En los últimos días, la creación de imágenes inspiradas en el estilo de Studio Ghibli mediante inteligencia artificial se ha vuelto una tendencia en redes sociales. Este fenómeno ha generado asombro no solo por su capacidad creativa, sino también por las implicaciones ambientales derivadas del consumo de agua necesario para enfriar los servidores que ejecutan estos modelos avanzados.
Estudios indican que la generación de una imagen con modelos avanzados de IA puede consumir entre 0.5 y 2 litros de agua. Con un estimado de 216 millones de imágenes creadas en esta modalidad, el consumo global podría alcanzar cifras en el orden de los 216 millones de litros, una cifra que adquiere mayor relevancia en un contexto de creciente escasez de agua a nivel mundial.
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En Valledupar, reconocidas personalidades han adoptado esta modalidad para transformar sus fotografías. Entre ellas se encuentran la diputada del Cesar, Claudia Margarita Zuleta; la Gobernadora, Elvia Milena Sanjuan; el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco, el senador Didier Lobo, entre otros, quienes han compartido sus imágenes modificadas a través de redes sociales.
El debate pone de relieve la dualidad entre la innovación tecnológica y la responsabilidad ecológica. La tendencia Ghibli en IA demuestra el potencial transformador de las herramientas digitales, al mismo tiempo que evidencia la urgencia de implementar medidas para mitigar el consumo de recursos vitales, en especial en centros de datos que operan a gran escala.

¿Por qué ChatGPT necesita agua?
Según Shaolei Ren, profesor de la facultad de Ingeniería Eléctrica e Informática en la Universidad de California, Riverside, los modelos de IA como GPT de OpenAI suelen entrenarse en clústeres de servidores con múltiples unidades de procesamiento gráfico (GPU), los cuales consumen bastante energía. Esto genera mucho calor y, para evitar un sobrecalentamiento, se utilizan torres de refrigeración y sistemas de aire exterior que requieren grandes cantidades de agua limpia.
“Las torres de refrigeración dependen de la evaporación del líquido para producir agua fría, y el aire exterior necesita agua para facilitar la evaporación cuando hace demasiado calor y para controlar la humedad cuando es demasiado seco”, explicó en un artículo para el observatorio de IA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).