Bertha Mejía, la mujer que conquistó Diomedes Díaz partiendo de un beso

Los amores en la música vallenata la mayoría de veces quedan registrados en canciones, siendo el testimonio de esos encuentros que algunas veces son a escondidas, como el caso del joven Diomedes Díaz Maestre con su paisana Bertha Rosario Mejía Acosta, De esa unión nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como ella lo llamaba, tenía 17 años.

En pasados días falleció Bertha Mejía, pero quedó su historia en La Junta, La Guajira, que ella contó en detalle sin derecho al olvido, cuando asistió a la caseta del pueblo con motivo de los carnavales, y estando sentada en una banca Diomedes se le acercó y le estampó un beso en la espalda. Ella tenía puesta una blusa de canastica.

“Le reclamé, y me dijo que le había provocado porque yo le gustaba. Todo siguió de coqueteo en coqueteo, cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa, entonces nos veíamos a escondidas porque mi mamá Eugenia María Acosta, no lo aceptaba argumentando que era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.

Después Bertha en aquella ocasión narró que la noticia de su embarazo se la contó a Diomedes, estando acostada en una hamaca y él se alegró. Ese amor duró cinco años y estuvo rodeado de versos, detalles, canciones, además de la atención de Rafael y Elvira, padres de Diomedes. “Ellos fueron mis héroes porque ‘Medes’ estaba estudiando y no tenía plata”.

Lo cierto es que Diomedes Díaz, le regaló a su primera hija, unos areticos que fueron motivo para una canción que grabó Daniel Celedón con el acordeón de Norberto Romero. “Compadre Daniel me le lleva ese regalito a su ahijada, y me le dá un abrazo a la mamá, y me le dá un saludo a la abuela. Compadre, me le va a llevá un regalito por lo pronto, estos areticos de oro que se los manda su papá”.

La historia que cambió todo

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En medio de la charla, Bertha contó una historia inédita cuando ella le contó a ‘Medes’ que él tenía una enamorada. “Le dije una vez, y en muchas ocasiones me insistió, hasta que le confesé que mi prima Patricia Acosta, estaba enamorada de él. Todo pasó tan rápido, cuando ví fue que se casó con ella, pero no me opuse porque era su decisión y me quedé con mi hija que ha sido el mejor regalo que Dios me ha dado. ‘Medes’ nunca me quedó mal, fue muy generoso conmigo y para él sólo tuve palabras de agradecimiento”.

De igual manera, relató que su paso por la vida del artista, además de premiarla con una encantadora hija, dejó como testamento cientos de recuerdos que se escapan de su nido cuando escucha las canciones ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El aguinaldo’, que nacieron en la época en que ella era la dueña del noble y enamorado corazón de ‘El Cacique de La Junta’.

Todo hacía posible que aquellos versos cantados llamaran más y más recuerdos, siendo la mejor manera de conquistar a una mujer untada de amor. Precisamente, el escritor Gabriel García Márquez tenía razón cuando lo bosquejó en letras. “Si aún la vida es verdad y el verso existe. Si alguien llama a tu puerta y estás triste, abre, que es el amor”.

Ella no se quedó atrás y lo definió como una persona humilde, detallista, tierna y que apenas daba cortos pasos en la música al lado de su tío Martín Maestre, quien fue su ídolo. “Lo encaminó por el folclor”, señaló.

Esa mañana el poder del corazón la traicionó y de sus ojos se escaparon varias lágrimas, la cual de inmediato las atrapó con los dedos de su mano derecha. Con lo anterior se corroboró que las añoranzas nadie se las podía robar, y no tenían ninguna contención ante las evidencias del sentimiento sembradas en ese pueblo.

Personaje de telenovela

Hace algunos años Bertha se sentaba todas las noches frente al televisor para ver la telenovela de Diomedes Díaz, ‘El Cacique de La Junta’, donde ella también aparecía con nombre propio siendo interpretada por la actriz Carolina Duarte.

“Esta telenovela tuvo muchas cosas ciertas y otras de ficción, pero al fin y al cabo contó con una buena aceptación, porque era la vida y obra del artista más grande que ha tenido el vallenato”, cerró su comentario,

Para ella aquel cantor campesino, su famoso ‘Medes’, ingresó a su corazón de la manera más natural y con el verso que nunca olvidó: “Quiero cantarte mi vida y eso para mí es placer, tú eres la mujer más linda que he podido conocer”.

Ahora cuando la vida se le escapó a Bertha Rosario Mejía Acosta, su hija Rosa Elvira, quien la cuidó en su casa como el más grande tesoro, la llora y la recuerda como el sol que nunca se apagó, como la consejera que guió sus pasos y que seguirá viva en cada rincón de su corazón.

A ella se extrañará sentada en su mecedora, sonriendo y recordando que la vida la premió con una hija. También pudiendo ver todos los días el monumento de Diomedes Díaz, ubicado a pocos metros de su casa en La Junta, La Guajira.

Tantas palabras sentidas en su despedida, quedando en algún lugar del alma donde una sonrisa atrapó todos los sentimientos. Ella, significó a esa mujer que sembró amor cosechando felicidad. La misma que siempre escuchaba las canciones de Diomedes Díaz, aquel joven de 17 años que conquistó su corazón partiendo de un beso.

Port Juan Ricón Vanegas

Post Author: Tatiana Orozco

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